Reseña: Everything, Everything (por Nicola Yoon) | Literatura YA

lunes, 2 de enero de 2017

Maddie es una joven de dieciocho años que es alérgica al mundo exterior; es decir, cualquier cosa puede matarla y por eso debe vivir encerrada en su casa ambientada con aire superficial. Sus días transcurren entre las páginas de libros (asegura haber leído más que tú, independientemente de cuántos has leído ya), sus clases a través de Skype, juegos con su mamá y charlas con su enfermera, Carla. Como cualquier historia, lo ya conocido cambia repentinamente cuando ve un camión de mudanza aparcarse en la casa de al lado. Entre sus nuevos vecinos se encuentra un atractivo joven vestido totalmente de negro. Eventualmente se empiezan a comunicar por medio de correos electrónicos y Maddie por primera vez en su vida empieza a experimentar algo que su cuerpo nunca había experimentado: enamoramiento.
Tras esa descripción, supuse que iba a leer una historia de amor diferente y un tanto trágica (así como me gustan a mí). Y el hecho de que el contacto físico aparentaba ser menor o casi nulo (como en Me Before You o TFIOS) asumí que tampoco podía ser tan cursi. Ehm... ¡ERROR! fue todo lo que ya había leído y para nada novedoso. Me duele porque realmente le tenía altas expectativas. El principio me atrapó y eso sí, quería saber en qué terminaba porque me parecía intrigante qué giro podía tener.

Y ¡Oh Dios! vaya giro el que tuvo. Si hubiera un top de los finales más absurdos este libro tal vez no estaría en los primeros lugares pero sí que se ganaría un puesto en la lista. La autora quiso darle un final feliz (y eso lo respeto, no veo porqué no debía dárselo), sin embargo utilizó el camino más fácil y haragán para lograrlo. Es cierto, es algo inesperado pero a la vez demasiado fantaseoso y a mi perspectiva un poco insultante para las personas que están enfermas igual que Maddie. Y pude confirmarlo por algunas cuantas reseñas que leí en Goodreads de personas que se sentían ofendidas. 

En cuanto a los personajes, la autora otorgó a todos ellos un gran potencial, el cual desperdició. Esperaba de la protagonista, una afro-asiática muy inteligente, decisiones más sensatas y ser un rol de empoderamiento femenino. En Olly quiso crear la esencia cliché de "bad boy-good boy", en el que también fracasó, pues no era más que el producto de un hogar disfuncional que vestía de negro. Carla fue un amor de gente y de ella marqué muchas de sus frases. La mamá de Maddie dadas las circunstancia fue alguien de quien me hubiera gustado que existiera más profundidad. 

No todo fue malo, en ese caso simplemente no lo hubiera terminado. El formato es bastante dinámico, pues tiene ilustraciones y alguna que otra parte de la historia plasmada en mensajes instantáneos y correos electrónicos. Eso hizo que fuera una lectura bastante ligera, sumado a eso una manera de escribir muy fresca por parte de la autora. Es de esos libros que puedes tomar cuando has leído otros más pesados previamente. Y tengo que dejar claro, como en reseñas de libros juveniles anteriores, que este libro me hubiera fascinado si lo hubiera leído un par de años atrás. Ya tengo que entender por las buenas que debo dejar de comprar este tipo de libros si no quiero seguir redactando reseñas tan pesimistas. 

Conclusión: estoy entre un 2.5 o 3 en Goodreads. Quiero darle el mérito por haberlo terminado al menos y porque sé que a muchos de los que leen literatura juvenil (o son adolescentes, obviamente) les gustaría y lo encontrarían muy conmovedor. Espero que en la siguiente reseña traiga puras cosas buenas y positivas. 



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