"Vanish", episodio 01x01 Sharp Objects | Reseña

martes, 10 de julio de 2018

Una de las preguntas más difíciles de responder es la de cuál es mi libro favorito, porque al instante de que la hacen se me olvidan por arte de magia todos los libros que he leído en mi vida. Lo mismo me pasa con las películas, por eso prefiero que sean más específicos a la hora de elaborar la interrogante; por ejemplo, si me preguntan cuál es mi thriller psicológico en la literatura, sin pensarlo contestaré Perdida de Gillian Flynn. Me entusiasmé mucho con la escritora por aquel entonces, sin embargo haber leído su "mejor libro" de primero hizo que con los siguientes mis expectativas estuvieran muy elevadas y no me satisficieron como el primero mencionado. O eso era lo que recordaba, porque leyendo la reseña de Heridas Abiertas que escribí en el 2015 (nada vergonzosa como esperaba) me di cuenta que sí me gustó.

Cuando supe que HBO estaba produciendo una serie dirigida por Jean-Marc Vallée (Big Little Lies, Wild, Dallas Buyers Club, entre sus trabajos más reconocidos), a Gillian Flynn como productora ejecutiva y protagonizada por Amy Adams, vi el éxito garantizado. Ayer se llegó el día del estreno y aprovechando que sigo sin darle de baja al HBO Go, le di play a las 21:00 horas. *NOTA: decidí abrir cuenta en HBO Go por Game of Thrones, pero debido a que todos los capítulos ya estaban estrenados, no experimenté lo que era ver un episodio en hora de estreno. Con Fahrenheit 451, la premiere se podía ver nada más en la opción de "En Vivo" y hasta el día siguiente estuvo disponible en streaming para ser reproducida cuando se quisiera. Creí que algo así sería con las series y me alarmó porque, aparte de que al principio pensaba que me había pasado de la hora (por suerte estaba a tiempo), mi internet estaba muy malo y por momentos se congelaba la pantalla haciéndome perder escenas (en la opción de "En Vivo" es como ver televisión en tiempo real, ergo, no se puede adelantar o atrasar lo que se reproduce). Mientras esperaba a que se descongelara, abrí una ventana nueva para navegar en la página principal de HBO Go y me di cuenta que ya estaba disponible para streaming. La tranquilidad llegó a mí no solo porque ver una serie en streaming es mil veces mejor que verla en vivo, pude regresar a las partes que me había perdido y tener una mejor experiencia con la reproducción. Así que estoy a salvo para la llega de la última temporada de Game of Thrones.* 

La serie abre con una escena bastante usual en las producciones donde se retrata la vida de los jóvenes dos o tres décadas atrás. Dos  adolescentes patinan en una carretera silencia sintiendo los pequeños placeres de la vida como el del viento soplar en sus rostros. Pocos segundos deben pasar para que nos demos cuenta de los tonos oscuros que acompañarán la serie. Que por lo que recuerdo del libro, serán muy oscuros. Gracias al primer episodio pude sentir vibras muy similares a las de Bates Motel y no me sorprendería que al transcurrir los episodios lo termine por confirmar. Tengo que ser franca con ustedes, el primer episodio ocurre con un paso muy lento y de lo poco que nos dan como planteamiento de la historia, deja con muchas lagunas y el espectador se puede quedar bastante confundido o poco interesado con los personajes. Quienes ya leyeron el libro como yo, podemos entender el porqué de un comienzo tan lento y sabemos que durante los siguientes episodios el morbo de descubrir la verdad tras el plot incrementará hasta hacernos terminar pensado "¡¿Qué %$#*+?!" como solo un final a lo Gillyan Flynn te puede dejar. 

Artísticamente se puede notar el talento de Jean-Marc al comparar sus dos últimos trabajos para HBO. Big Little Lies a pesar de que es una historia que te presenta un misterio y mucho drama, durante toda la serie vemos una selección de tonos coloridos que se contraponen a la seriedad de los dilemas que se discuten en pantalla. Con Sharp Objects la cosa es distinta: es una historia oscura y no hay una paleta de colores que lo disimule. Acción que resulta favorable porque a pesar de que muchas cosas no se comentan con explicitud dentro del diálogo, el espectador es capaz de entenderlas con pequeños guiños que aportan la escenografía y los actores; como saber que en la escena de apertura una de las adolescentes, Sophia Lillis (Beverly Marsh en It) es el personaje de Amy Adams de joven sin necesidad de expresarlo con palabras, ya que el trabajo en el casting fue espectacular. El espectador tampoco tarda mucho en diferenciar lo que es un sueño, lo que es un recuerdo y que la protagonista tiene uno o varios secretos que ocultar, así como todos al rededor de ella.

La actuación de Amy Adams es maravillosa y hay que reconocer que sus mejores papeles son los serios. Estoy entusiasmada por ver el camino que toma la serie y tengo mucha fe en que reunir la clase de talento que reunió no defraudará. Además, me emociona saber que el segundo episodio fue escrito por Gillyan Flynn, dado que su trabajo como guionista en Gone Girl fue aplaudible y tomando en cuenta que tiene otros dos proyectos futuros como tal: Utopia para Amazon y Widows, co-escrita con Steve McQueen (12 Years a Slave, Shame, Hunger) y protagonizada por Viola Davis. Sé que es muy temprano para determinar si la serie es buena o mala, pero aprovechando que será corta me parece buena idea darle una oportunidad. Al menos así tengo con quien comentarla cada domingo. También si gustan de historias oscuras sobre misterios, asesinatos, psicópatas, madres locas y giros inesperados, esta serie o libro es para ustedes.

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