Black Mirror: Bandersnatch, la historia que Netflix quiere que tú decidas cómo se cuenta | Reseña

viernes, 28 de diciembre de 2018
Netflix
¿Te imaginas poder interactuar con el protagonista de la película que estás viendo? ¿te imaginas poder tomar decisiones por él? ¿te imaginas que una historia tenga varios finales y que las acciones que tú elegiste a lo largo del cortometraje sean las que determinen cuál obtendrás? gracias a Netflix eso es posible ahora. Y sí, ya sé que los videojuegos con argumentos tan complejos y gráficos que no podías ni imaginarte cuando era niño, el concepto de que seas tú quien tenga el "control" sobre la historia no es nada novedoso, sin embargo en la televisión lo es; y es un paso que pone a Netflix en ventaja por esta vez. 

La compañía de entretenimiento ya había explorado este concepto en su programación original para niños, pero esta vez se lanzó a un público más difícil de complacer: los adultos. Y la peculiar antología de Black Mirror era la perfecta opción para explorarlo. Si están familiarizados con la serie, sabrán que la producción se toma muy en serio su capacidad de jugar con la mente del espectador haciéndolo pensar incluso después de terminar el episodio. Yo en lo personal, aprovechándome precisamente que es una antología me he dado la libertad de ver solo los episodios con mejores reacciones y ninguno de los que he visto me ha fallado. Cuando supe la estrategia que utilizaría esta vez, no pude evitar despertarme hoy deseando a que llegara la hora de poder ver Bandersnatch

Al darle reproducir lo primero que vemos es un televisor antiguo reproduciendo gráficos en blanco y negro y una voz que te da las instrucciones de cómo ver la película. Al indicar que has entendido, se corta la imagen y aparecen los créditos iniciales de Netflix Original y Black Mirror. Es 1984 y un joven de veintitantos, Stefan Butler (Fionn Whitehead), se despierta con el sonido de su alarma. Se levanta de su cama y se dirige al baño. El hecho de que lo primero que haga es tomarse dos cápsulas de un medicamento nos dice que algo no está bien con el protagonista; su encorvada manera de andar y la incómoda relación que tiene con su padre nos lo confirma. Es la hora del desayuno y el papel que juega el espectador empieza a hacerse presente, de primero con decisiones sencillas que no afectan al argumento como el cereal que va a comer o la música que escuchará mientras viaja en bus (voy a escoger a los Thompson Twins siempre que tenga la opción, no me juzguen) pero luego van aumentando su relevancia dentro de la historia. Stefan es un geek que inspirado en un libro llamado Bandersnatch, en el que curiosamente el lector debe escoger entre varios caminos el rumbo que tomará, decide crear un videojuego con la misma dinámica. Lo ofrecerá a una compañía de videojuegos donde su ídolo, Colin Ritman (Will Poulter), trabaja como desarrollador y a partir de ahí es cuando la historia empieza a tomar el rumbo que el espectador elija. 

En resumen: una historia interactiva en la que el protagonista inspirado en un libro interactivo decide crear un videojuego interactivo. No, Dom Cobb no es el protagonista. Y sí, si están familiarizados con Black Mirror sabrán que el panorama no es alentador como la primicia puede sugerirlo y que el protagonista tiene que lidiar con sus propios demonios internos (y externos). También van a encontrar alusiones a otros de sus capítulos favoritos como Caída en Picada, Oso Blanco, San Junipero y Metalhead. 

Da dos opciones a escoger (exceptuando en unos casos que por alguna razón solo daba una y no entendí el punto) y 10 segundos para hacerlo. Tiene 5 diferentes finales y miles de combinaciones que se pueden realizar. Es posible regresar para cambiar la respuesta y en algunos puntos es la misma película la que te regresa para que tomes de nuevo la decisión. El tiempo mínimo que uno puede hacerse es de 40 minutos y puede alargarse hasta una hora y media. En mi caso, no tomé el tiempo pero luego de obtener el primer final, decidí regresarlo y obtuve otro final completamente diferente. En ambos finales dejó cabos suelos que en realidad no sé si quedan así a propósito o si en alguna de las otras tres variaciones se resuelven. Sería interesante tomarme el tiempo un día y darme la tarea de ver todas las posibilidades. El segundo final fue el que me gustó más y sentí que tenía una vibra muy similar a la del final  de Oso Blanco

Las actuaciones no dejaron nada qué desear. Me da gusto saber que Whitehead está haciendo una buena carrera después de Dunkirk, se me hizo muy fácil comparar su personaje con el de Kenny del episodio "Cállate y Baila" por su manera de interactuar y aunque me cueste conflicto quitar a Will Poulter de su personaje en Maze Runner, tengo que admitir que aquí no decepcionó. En cuanto a la historia, puedo asegurarles que Black Mirror lo ha hecho mejor. Claro, el concepto es innovador y te entretiene pero llega al final a sentirse hueco. Me parece curioso que dentro de la historia, la primera vez que "reseñan" el videojuego lo describen como algo que dado el potencial, pudo ser mejor y pienso que lo mismo pasó con el argumento de Bandersnatch. Tenía todas las piezas para lograr ser una historia que se quedara con nosotros incluso después de terminarla. Por ejemplo, el final de Cállate y Baila me dejó DÍAS pensando en él y San Junipero nos rompió el corazón (para luego enmendarlo) como si fuera una producción millonaria de Hollywood; esas mismas emociones estaba ansiosa porque Bandersnatch me transmitiera. Por cierto, Netflix hace un cameo y les recomiendo 100 % que escojan la opción cuando se les presente. 

En algunos casos la respuesta era demasiado evidente, como si la misma historia te presionara a que la tomaras. Llegué a considerar que "eso es lo que Netflix quiere que pensemos", un tipo de estrategia, y por eso escogí la respuesta que menos acción podía conllevar. Efectivamente la historia llevó a un tope y sola me regresó para que volviera a responder, para que en esa ocasión lo hiciera con la opción contraria. 

Sin son fans de Black Mirror, no deben dejar pasarla. Si nunca han visto un solo episodio de Black Mirror (que les recomiendo hacerlo), pueden decidir no verla sin quedarse con el sentimiento de que dejaron pasar la película del año. Pueden jugar un videojuego y quedarse más satisfechos. Eso sí, Netflix colocó la barra en alto y en estos momentos lleva una ventaja: ha abierto paso en el mercado de las series/películas interactivas y ahora cuenta con un recurso que puede ser aplicado de una manera fenomenal. Eso sí, el recurso es tan bueno que explotarlo sería un gran problema y por eso pienso que deben ser exclusivos sobre a quién deciden otorgarle la herramienta. Le doy 7 de 10.  

Qué hubiera dado porque Hill House fuera interactivo también, tal vez me habría ahorrado llorar en TODOS los episodios. 


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