Reseña: The Rider (2017)

domingo, 19 de abril de 2020
Sony Pictures Classics 
Brady Blackburn (Brady Jandreau) es un joven sioux con una prometedora carrera en el rodeo que se ve -literalmente- aplastada cuando por accidente cae del caballo y el animal aplasta su cráneo, provocando una fractura que le limita la posibilidad de volver a montar. Siendo el deporte su más grande pasión, era consecuente que su vida se viniera abajo.

Chloé Zhao, la directora y guionista china que trabaja en la película de MarvelEternals”, nos transporta a la vida rural de Dakota del Sur a través de la historia casi real de Brady. Mientras Chloé trabajaba en la producción de su primer largometraje, Songs My Brothers Taught Me, conoció a Brady Jandreau y se sintió interesada por su manera de conectar con los caballos. Tiempo después, Brady sufrió un accidente en caballo y la directora supo que debía escribir sobre su historia. Utilizando a los actores interpretar a sus propios personajes dentro de la narrativa que rodea a Brady, Chloé creó una película que casi se convierte en docudrama.

Sony Pictures Classics 
El hecho de que los actores se interpretan a ellos mismos, logró una fascinante naturalidad en el desarrollo de la trama. Especialmente el protagonista. Los prolongados silencios de Brady nos envuelven en una especie de melancolía, nostalgia y añoranza; pero a su vez, en esperanza y deseos más grandes que nuestras limitaciones. Al ver la capacidad de Chloé Zhao para dirigir actores primerizos, no puedo evitar emocionarse al saber que sus próximos proyectos incluyen actores como Angelina Jolie, Richard Madden, Salma Hayek, Kumail Nanjiani y Frances McDormand (Eternals y Nomadland). 

Más allá de la historia de un deportista que sufre un accidente que tanto hemos visto en el cine, The Rider trae a la mesa conversaciones importantes por personas que saben lo que realmente significan y representan. En la vida de Brady, se encuentra su hermana menor Lilly (Lilly Jandreau). Es una niña de 15 años que posee trastorno del espectro autista. Al saber que es su verdadera hermana, se puede entender por qué hay tanta química y el amor fluye entre ellos. Por otro lado, también aparece Lane Scott, una amigo muy querido que sufre un accidente similar pero con peores consecuencias. Es sabido que las discapacidades (incluso las que no son evidentes a simple vista) puede ser dolorosamente mal retratadas cuando no se tiene la diversidad adecuada. Esta no es una de esas películas.

Sony Pictures Classics 
Otro tema que se aborda de manera no tan profunda pero sí obvia, es la masculinidad tóxica y la competencia de virilidad, muy común y esperada en este tipo de situaciones. Sin embargo, más que ser una glorificación (como podría darse en los filmes con visión masculina) es una paulatina destrucción de la misma. Tenemos a hombres quebrarse, a unos cuestionar el pensamiento de “ser un macho” para que el dolor no les afecte y a otros ignorar el qué dirán. Vemos a un protagonista dejar que su hermana pequeña le cante canciones de cuna para poder dormir, cuidar con dulzura de su amigo necesitado y admitir su error en frente de su más grande crítico cuando fue necesario. Con personajes como Brady, es fácil sentir empatía desde el minuto uno. 

La fotografía, a cargo de Joshua James Richards (que regresa a trabajar con Chloé como operador de cámara en Eternals), no solo regala tomas de “fondo de pantalla” donde predominan los tonos fríos y la vegetación; sino que además le agrega valor al guión. Ambos elementos convergen de tal manera que crean una atmósfera de ensueño. El escenario desértico de Dakota del Sur, nos hace pensar que la reserva quedó atrapada en el tiempo hasta que detalles como celulares inteligentes o ciertos vehículos aparecen en escena. 

Una película sobre sueños rotos, pero también sobre nuevas posibilidades. La historia de vaqueros que encantará incluso a los que no gustan de las películas de vaqueros. Al momento que se publica esta reseña, The Rider está disponible en HBO Go Latinoamérica.


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